Ahora se dice mucho eso de que en toda serie que se precie tiene que haber una lesbiana. Es un poco exagerado, sí, pero tiene su punto de verdad. Incluir a una lesbiana le da un toque progre y multicultural a la cosa y todo eso.

Pero llegados a ese punto lo que me sorprende es otra cosa, y es la ausencia de lesbianas masculinas (salvo series de temática lésbica, por razones obvias). El mensaje, a mi entender, es: “vale, vamos a aceptar a las lesbianas. Pero que tampoco se pasen. Queremos lesbianas chic, no cualquier tortillera. Una chica guapa, femenina, vamos, que lo de ser lesbiana sea un extra añadido pero que, por todo lo demás, cumpla perfectamente con todos los clichés de la feminidad heteronormativa”. Y me revienta un poco. Yo soy la primera que rechaza los mensajes de que todas las lesbianas somos feas (y estamos cabreadas todo el día), porque además de tan obvio es un tópico absurdo. O que todas llevamos el pelo corto. También me repatean las bromas sobre si menganita se habrá cambiado de acera porque no triunfaba con los tíos.

Pero eso significa negar una realidad. Hay lesbianas guapas y femeninas. Pero también lesbianas feas y masculinas. Y, por supuesto, lesbianas guapas y masculinas. En cambio en la televisión parecen querer mostrarnos que todas somos tan chic como la que más y la otra parte de la realidad directamente no existe. Por ejemplo, en un capítulo de la serie Rizzoli & Isles la trama se centraba en el asesinato de una chica lesbiana y tenían que infiltrarse en un bar de ambiente para investigar. Y voila! Todas las chicas eran perfectamente guapas, altas, con melena, tan sofisticadas ellas.

En fin, no sé qué pensar. Por un lado es bonito pensar, oye, al menos ahora se rompe el cliché de que todas somos masculinas. Pero quizás también es una manera demasiado inocente o ingenua de pensar, porque no creo que los directivos de las series sean, precisamente, activistas LGTB que quieren ayudarnos a romper tópicos, más bien quizás lo que pretendan sean incluirnos pero siempre de forma normativizada. Es un poco lo que existía con los gays (que son todos divinos también, y todo el tema del turismo y el comercio rosa, etc.) solo que ahora nos toca a nosotras sumarnos al buen rollo y lo sofisticado.

También dentro del colectivo parece que se cree un cierto rechazo a las que siguen el tópico. Como aquella que dice “a mí me gustan las mujeres mujeres” (claro, que a mí me gustan las mujeres mutantes). Y yo, aunque lleve el pelo largo y se me clasifique como una femme sea eso lo que sea, no dejo nunca de admirar a las que han abierto el camino y a las que son lesbianas las 24h del día y estén donde estén, las que no pueden ampararse cómodamente en la invisibilidad que les da su aspecto.

P.D: Me ha quedado un tocho con un batiburrillo de ideas pero bueno… es lo que hay, así está mi cerebro.

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